miércoles, 1 de mayo de 2019

Interrogantes estratégicas ante las próximas elecciones y luego, tal vez, ¿golpe de estado “blandengue”?

Es sabido que se trata de una publicación defensora del statu quo y que por su calidad ejerce una gran influencia en el foro público. Pues bien: con independencia de la información brindada, el semanario difunde una entrevista de dos páginas a Guido Manini Ríos y un nota Editorial que permiten formular la hipótesis del título de esta nota.

El editorial   

Empezando por el editorial, éste sostiene que “la falta de confianza”, recíproca, entre el Presidente Vázquez y los militares,  está el origen de la situación actual, y enuncia varios ejemplos en los cuales los militares le mintieron al Presidente, en su primer mandato y también en éste.
Agrega la nota que con el gobierno anterior hubo confianza “porque comparten confianza de ex combatientes” y concluye: “La novedad es que ya no están los tupamaros a cargo y se quebró una lealtad generada por años de intercambio y de intereses comunes.”...”Era inevitable que tarde o temprano esto ocurriera, pero también son inevitables las complicadas consecuencias. Y da la sensación de que recién empiezan”.
Luego de afirmar, documentadamente, que los mandos militares mintieron al poder civil, en lugar de señalar esa inconstitucionalidad,  pasa a añorar el período en que hubo “armonía” (entre un poder semi autónomo militar y el gobierno civil) y, además anuncia “complicadas consecuencias....”

La entrevista a Manini Ríos

Guido Manini Ríos fue depuesto por su vehemente desacato al Poder Judicial. Y al día siguiente,El número de Búsqueda  del 4 de abril (2019) da cuenta de la destitución de seis altos oficiales del ejército y del pedido de renuncia al ex Ministro de Defensa y al Subsecretario. Como es habitual en esta publicación, la información fáctica es precisa y recoge diversas versiones. por el portal del Ejército, cometió –por consiguiente, en público– al menos un delito: el de usurpaciòn de funciones, pues ya no podía invocar el cargo que había ocupado, para repetir sus ataques.
El semanario, aparentemente afiliado a la idea de la “armonía” entre mililtares y civiles, no consideró que muchos antecedentes de Manini lo inhabilitaban para merecer una entrevista de ese carácter, que además fue extremadamente amable.
Entonces, dado que es un semanario de prestigio y que logra acceso a altos centros de poder -nacionales y también en embajadas poderosas– resulta pertinente plantear algunas interrogantes: ¿esta candidatura no tendrá una finalidad que trasciende las fronteras?.
Sin alterar el mecanismo de elecciones para octubre –de este año 19- presentar ahora esta postulación permite popularizar al candidato, evaluar el respaldo posible y, posteriormente, en función de los resultados: es decir, si no gana la centro-izquierda que gobierna actualmente y lo hace en cambio la oposición coaligada,  decidir si se interviene o no, mediante algún mecanismo jurídico-político semejante a los que se aplicaron en otros países de latinoamérica para lograr un gobierno más adicto a los intereses de centros capitalistas de poder mundial, parcialmente representados hoy por el gobierno de USA.

26 de abril de 2019 -  Claridad Número 17 




Capitalismo y democracia

El 28 de marzo, con el título “¿Es realmente incompatible el capitalismo con la democracia?”la diaria publicó una página de una profesora de Ciencias Políticas que sostiene no sólo la idea de que son compatibles sino que concluye: “Pero los debates sobre cómo se desarrolla el capitalismo y las condiciones bajo las cuales la democracia puede influir en los resultados económicos para beneficiar a la mayoría de los ciudadanos son absolutamente cruciales para que la izquierda prospere y el populismo sea contrarrestado”.

Llamamos “capitalismo” a un sistema económico fundado en la propiedad privada de los medios de producción (y de intercambio), que impera actualmente en todo el mundo, con excepción de pocos y pequeños países donde se colectivizaron los medios de producción, pero que dependen para sus importaciones y exportaciones del sistema capitalista mundial.

Llamamos “democracia” a regímenes de gobierno electos por todos los ciudadanos, generalmente con separación de poderes y con garantías de derechos individuales.

Primera observación: en todo el mundo, el sistema económico predomina sobre el sistema político. Se prueba sólo mencionando que hay dictaduras por doquier y monarquías variadas, con y sin parlamentos, y, desde luego, con y sin garantías de derechos.

Segunda observación: del sistema económico emana una ideología legitimadora de las desigualdades sociales, porque se apoya en la noción de propiedad privada, que es considerada sagrada. Esa ideología también es apoyada por algunos presupuestos del liberalismo político (que sustenta a la “democracia”): “todos los hombres son iguales”, cuando sólo son iguales en el sufragio, porque los gobiernos “de izquierda” también están más condicionados por los propietarios de los medios de producción que por sus electores. Los propietarios actúan todo el tiempo presionando desde los medios de comunicación, los bancos, los gobiernos extranjeros y otros centros de poder; los electores, en cambio, sólo actúan cada cinco años.

Tercera observación: muchos gobiernos han ido modificando algunos aspectos del capitalismo –jornada laboral de ocho horas, licencia anual, jubilaciones, etcétera–, que hacen pensar en la posibilidad de que incrementando esta “legislación social” pudiera llegarse a cierta igualdad económica. Pero la realidad muestra que hay desocupación permanente y el salario mínimo legal es siempre muy inferior a un salario de subsistencia. A escala mundial, en 20 años, hay mayor concentración de riqueza arriba y, a la vez, más miseria abajo, mientras la economía crece.

Conclusión: no sabemos si se puede salir del capitalismo en un solo país o si es necesario un cambio universal o, por lo menos, contando con países centrales. Por lo tanto, es lógico impulsar cambios solidarios en la economía de un sistema político democrático. Pero hay que impulsarlos denunciando al mismo tiempo la ideología propietarista dominante.

En realidad, el capitalismo es incompatible con una verdadera democracia.
la diaria, 8 de abril de 2019

Lo que falta en el programa del Frente Amplio

Se va conociendo una especie de programa para la campaña electoral por las declaraciones de los cuatro precandidatos frenteamplistas. Las que formuló Óscar Andrade son, a mi juicio, las más comprometidas desde una perspectiva de izquierda. En ellas pone el acento en dos aspectos claves: 
1) que el Frente Amplio (FA) no encare transformaciones para seguir mejorando la sociedad uruguaya sólo a realizarse por las instituciones políticas, sino que estas transformaciones sean propuestas e impulsadas conjuntamente con instituciones sociales de izquierda o progresistas; y 
2) que no sean elaboradas exclusivamente desde la dirección, sino que las bases participen en esa elaboración.

Desde luego que estas propuestas merecen apoyo. Y las restantes –que no menciono– revelan una formación y un conocimiento extremadamente respetables. Pero, por la necesaria brevedad, y antes de señalar lo que considero que falta en el programa del FA, voy a referirme a ciertos aspectos de nuestra realidad social.

Hace 20 años teníamos comités de base, que desaparecieron. También la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) tenía un protagonismo destacado, y hoy casi desapareció. En cambio, el PIT-CNT está ocupando un lugar en el escenario político y social mucho más destacado que hace 20 años. Sus propuestas, sumamente coherentes, evidencian un nivel de elaboración teórico que supera –y por muy lejos– las escasas manifestaciones públicas que hace la dirección del FA. El PIT-CNT, por otro lado, continúa siendo una central única, a diferencia de lo que ocurre en muchos países, donde existen varias centrales obreras, afiliadas, cada una de ellas, a una de las corrientes en que se divide la izquierda. Esta peculiaridad de la sociedad uruguaya, conjuntamente con la estabilidad institucional –que en el siglo XX se alteró dos veces y en ambos casos por incidencia de factores externos–, tiene su importancia para apreciar que el FA –a semejanza del primer batllismo– constituye un fenómeno social que debería ser entendido como propio, específico de una sociedad muy urbana, muy integrada, de origen inmigrante, en la que se avanzó muy tempranamente en un proceso de mayor solidaridad social que en el resto de América Latina (a excepción de Cuba).

Dicho esto, paso a señalar algo que no está pensado “para ganar las elecciones” sino “para mantener la vitalidad de un movimiento transformador”. Se trata de que la dirección del FA proclame que la desaparición de los comités de base muy probablemente se deba, en primerísimo lugar, a que muchos militantes fueron llamados a desempeñar cargos en el Estado y a que no se procuró su sustitución. No es posible corregir en unos meses esta situación, pero sí se puede decidir e instalar una escuela de cuadros, como señal de que se atiende ese problema esencial.

El primer batllismo inventó las “escuelas ciudadanas”. El primer FA inventó los comités de base. Inspirémonos en la mejor historia que tenemos.

la diaria, 15 de febrero de 2019

Uruguay corrigió a Montesquieu

Nuestra Constitución dice que en el Estado tenemos tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Pero en la sociedad existen, en la realidad: un Poder Ejecutivo, un Poder Militar y un Poder Massmediático. Había muchos indicios de esto, pero el 20 de setiembre aparecieron las pruebas definitivas. Tres rotativos y un semanario de prestigio coincidieron en atribuir a “fuentes militares” muy gruesos epítetos contra el gobierno y el partido gobernante. El matutino que fue más lejos en la presentación de la noticia tituló, en primera plana: “Informe del Ejército acusa al Frente Amplio de hipócrita y soberbio. Denuncia a todos los partidos por ‘escarnio público de [el comandante en jefe del Ejército, Guido] Manini [Ríos]’”.

Aunque hay una coincidencia muy notoria en las versiones de la misma noticia que dieron –esa misma mañana– todas las publicaciones, puesto que transcriben entre comillas los mismos fragmentos, algunos periódicos atribuyen esos dichos a “fuentes militares” o “altas fuentes del Ejército”, mientras que uno de ellos se refiere a un “Informe del Ejército” y más adelante insiste, en dos oportunidades, en que se trata de un “documento interno elaborado al más alto nivel” o de “un documento de análisis”.

Podemos suponer que las cuatro publicaciones tuvieron acceso a un mismo documento, proporcionado tal vez por una fuente militar de alto nivel, y que las tres primeras –ya sea por prudencia, ya sea por haber recibido advertencias de que se trataba de un documento interno– decidieron referirse a “fuentes militares” en lugar de decir que estaban transcribiendo un “material interno”, mientras que uno de ellos optó por otra postura.

Por la tarde, en una aparición pública del presidente de la República, doctor Tabaré Vázquez, interrogado acerca de esas afirmaciones atribuidas al Ejército, el presidente dijo que había recibido información de altos mandos que le aseguraron que no tenían nada que ver con esas publicaciones.
La existencia del Poder Militar, con o sin “filtración”, resulta muy evidente, no sólo por la violencia de los epítetos hacia el partido gobernante (“hipócrita” y “soberbio”) y la fuerte acusación a “todos los partidos” de “escarnio público a Manini”, sino, ante todo, por su notoria violación de la Constitución, que no permite a los militares emitir opiniones políticas, salvo el voto.
La existencia del poder massmediático también quedó totalmente reconocida y admitida, porque si –tal como afirmó el presidente de la República– no correspondía atribuir semejantes afirmaciones (en grandes titulares y a primera página) al Ejército, resultaba obvio que a ese matutino debía reclamársele, al menos, un desmentido.

En lugar de la Constitución y las leyes, predominaron el Poder Militar y el Poder Massmediático.

Las ideas de Montesquieu

Montesquieu pensó en tres poderes de un Estado para lograr un equilibrio entre ellos. Y si bien es cierto que ese equilibrio no siempre funciona y que aparecen evidencias de ello en muchos casos relevantes, su existencia imperfecta también se aprecia cuando se compara con gobiernos de facto.
¿Es posible un equilibrio entre los tres poderes reales de la sociedad actual? En una sociedad competitiva por su sistema económico, no puede pensarse en ningún equilibrio entre estos tres poderes que señalamos. Y en una pequeña sociedad dependiente, como es la nuestra (0,04 por ciento de la población del planeta) ese equilibrio precario sólo se mantiene mientras no perturbe los intereses del imperialismo, lo que tal vez explique la actitud más que prudente del Poder Ejecutivo.
En los últimos años, el imperialismo en nuestro continente aplicó “golpes blandos” o civiles, en lugar de golpes militares, pero también hay que prever una combinación de ambos métodos.

la diaria, 3 de octubre de 2018

La Universidad del Miedo

Hay varias facultades que integran la Universidad del Miedo. Todas tienen clases abiertas, frecuentes, accesibles gratuitamente. Se llaman Telemundo, Telenoche o Subrayado.



Quienes ejercen esa "docencia" saben bien que el negocio consiste en conseguir audiencias, las mayores audiencias posibles. No hay otro financiamiento para estas facultades. Cuanto mayor su audiencia, mayor será la publicidad que capten y más rentable el negocio. El momento más frecuentado es el de las noticias, y por eso estas deben ser lo más atractivas de encontrar, presentar e incluso de imaginar, con tal de que haya un mínimo de respaldo, que alguien haya dicho algo (aunque no se sepa bien qué) que permita elucubrar, preguntar, investigar (no importa que esto sea sólo en apariencia) con tal de mantener el interés por la noticia. Quienes elaboran esta clase especial de noticias (mal llamada “información”) saben que hay que atender hasta al último “alumno” más distraído e inculto que sea posible alcanzar por cada “facultad”, por lo que la “información” debe ser simple, ligera, superficial, comprensible mediante pocas palabras. Además, debe ser presentada con autoridad, inspirándose en la vieja docencia caduca que sólo transmitía, sin siquiera imaginar que pudiera ser brindada para ayudar a elaborar conocimientos.

Por eso, si alguien dice que en un asunto existieron audios (aunque no se los haya escuchado), esto es noticia (como en la telenovela de la Asociación Uruguaya de Fútbol), y si alguien dice que copió unos cuadernos en el que registró coimas (aunque después diga que los quemó y que sólo conserva fotocopias de ellos, como en la telenovela de la corrupción en Argentina), también es noticia.

Para fabricar noticias atractivas se han ido experimentando diversas recetas: lo insólito, lo escabroso, lo curioso, lo extemporáneo. Pero la única fuente que provee de interés permanente es el miedo a la inseguridad (física y de los bienes inmediatos). La otra inseguridad (la que surge del sistema productivo de competencia: perder el empleo, no poder acceder al mercado de trabajo, estar en el declive de la vida sin respaldo suficiente, tener un hándicap severo) no puede ser noticia porque atacaría la ideología dominante (que hace aparecer como naturales cuestiones que son sociales).

Entonces, nada mejor que explotar el miedo por medio de las noticias policiales. Informar cultivando el miedo parecería que brinda un servicio a la sociedad, porque denuncia un mal funcionamiento. Esto se aprecia, por ejemplo, en las reiteradas convocatorias de vecinos que reclaman por mayor seguridad. Es notorio que esos vecinos (orgullosos, además, de estar en la televisión) se sienten útiles e importantes al ser amplificados y evidencian su agradecimiento a la “facultad” que los recoge. Claro, no piensan que la “facultad”, al recogerlos, mata dos pájaros de un tiro: conserva y aumenta su audiencia, para asegurar su rentabilidad mediante la publicidad.

Algunos “docentes” de estas “facultades”, que tienen mayor formación, advierten que buena parte de esta información policial también “educa” a los delincuentes, que da ideas, que trasmite prestigio (dentro del hampa), y hasta que –en ocasiones– adelanta información que debería ser reservada para poder reprimir los delitos. Pero de todos modos predomina el mercado. Esos locutores o presentadores, ante situaciones delicadas, hacen un gesto o introducen una mínima reflexión simpática sobre el aspecto dramático o tremendamente injusto que comporta la noticia que trasmiten, y así se resuelve el conflicto: el asalariado ayudó a conservar a casi todos los “alumnos”, y las autoridades de la “facultad” aceptan (y de pronto promueven) a quienes así colaboran con la empresa. Empresa que, como es sabido, no tiene sindicato, no conoce alguna amenaza de paro ni otra medida de reclamo laboral corporativo que sea trasmitida por la pantalla.

Entre nosotros los delitos han aumentado. Han aumentado también la violencia y la inhumanidad en los delitos cometidos. Es difícil aceptar que no haya incidido en estos resultados la labor “docente” de esta Universidad del Miedo.

Yo no puedo hablar de las televisoras del mundo. Pero sí de las de Europa. En todas ellas –públicas y privadas– se aplica una legislación internacional (decidida por la Unión Europea) llamada “Televisión sin fronteras”. Hay en ella una norma: los informativos no pueden durar más de 30 minutos y no pueden ser interrumpidos por publicidad. Eso reduce muchísimo el peso de la información policial.
Cuando se discutió la ley de medios –hace unos cinco años– un senador me pidió datos sobre esta ley internacional y se los di, pero es muy probable que no haya habido mayoría suficiente, dentro de la fuerza política gobernante, para aplicarla en Uruguay.
 La diaria
6 de septiembre de 2018