domingo, 27 de septiembre de 2015

Publicidad y opinión pública

Debate abierto

                     (en apoyo y a la vez en respuesta a la importante nota de Edison Lanza)
                                                    Roque Faraone[*]



       Con el título “Hacia una democracia de calidad” (“sobre la regulación de la publicidad oficial y el fomento de un sistema de medios sustentable”), Edison Lanza publicó la semana pasada un sólido y documentado alegato para que el Parlamento legisle sobre el tema.

       Las credenciales del autor y la solvencia de sus argumentaciones llevan a apoyarlo y
(sin pensar que mi opinión valorice sus asertos) claramente expreso mi acuerdo con sus dos conclusiones:  convendría legislar sobre publicidad oficial y en apoyo de los medios. Sobre  la segunda conclusión yo agregaría: sobre los medios no lucrativos, cooperativos, y los que limiten la publicidad que reciben.

      Dicho esto, como el autor menciona entre progresos recientes “la aprobación de la ley de servicios de comunicación audiovisual (LSCA), que aún espera acciones claras para ser puesta en práctica”, debo empezar por ésta.

Una ley inexistente

       Esta ley (LSCA) a la que alude Edison Lanza, tiene un número, pero en realidad no tiene existencia. Fue aprobada por la Cámara de Representantes (después que el Senado la retocara el 22/12/2014) y el Poder Ejecutivo la promulgó el 29 de diciembre de 2014, asignándole el número 19.307.  Esta ley debió haber sido reglamentada dentro de los 120 días y, a casi nueve meses de promulgada, aún no lo fue. Por otro lado, CAINFO y otras instituciones denunciaron que no hay previsiones presupuestales para ponerla en práctica. El Presidente Tabaré Vázquez, de modo informal (ante periodistas) declaró que, debido a las acciones de inconstitucionalidad que los empresarios de medios audiovisuales iniciaron contra la ley, “esperaría antes de reglamentarla” (actitud violatoria de la Constitución, que en teoría, puede merecer juicio político). Y ningún legislador, ni los que votaron la ley ni quienes, desde la oposición, no la votaron, denunciaron esta omisión. Éstos podrían reclamar que se cumpla la Constitución, ya que ésta dice que las leyes se aplican.

       Entonces, la primera pregunta que debemos hacernos es: ¿para qué sugerirle al Parlamento que legisle sobre publicidad oficial y fomento de medios si cuando legisló con la LSCA esa ley no se aplica?
   
       La segunda pregunta sería: ¿por qué ese completo silencio político ante una ley que no se aplica?
       
El poder massmediático

       Esta ley (LSCA) es una tímida regulación de las televisoras y radios comerciales, que pasan a pagar algo por las ondas que usufructúan y además sus concesiones (que pueden ser renovadas) pasan a tener un plazo. Y también contiene algunas mínimas disposiciones que regulan la publicidad que emiten. Éstas son las razones por las que se iniciaron las acciones de inconstitucionalidad. Y este conflicto es el que explica el silencio político ante una ley que no se aplica. El poder político (o los poderes políticos) no quieren enfrentar al poder massmediático.

        Vivimos en una democracia, decimos corrientemente. Con mayor precisión, deberíamos decir: vivimos bajo gobiernos electos que aplican generalmente criterios de liberalismo político (protección de derechos individuales, justicia relativamente independiente, renovación periódica de gobernantes, etc.). Pero también vivimos bajo un régimen productivo competitivo, (capitalista). La estratificación social que resulta de esta realidad económica se manifiesta de modo notorio en el sistema de comunicación social: la casi totalidad de los grandes medios electrónicos y de la prensa no sólo son propiedad de una ínfima minoría de propietarios o de accionistas acaudalados, sino que las empresas que dirigen necesitan de la publicidad para ser rentables. Y la publicidad (en más del 90%) proviene de otras empresas o propietarios acaudalados, también interesados en que el sistema económico vigente continúe dándoles la rentabilidad a la que aspiran. Hay, por lo tanto, una especie de solidaridad tácita, en la defensa del actual sistema productivo, entre los propietarios de los medios y los propietarios de las empresas que hacen publicidad.

         De ahí que sea posible (y conveniente) hablar de “poder massmediático” ya que alude a una fuerza real en el escenario de la sociedad y de “poder político” o “poderes políticos” respecto de quienes, teniendo mayor visibilidad, sólo dirigen el aparato del Estado. Pero, en condiciones de liberalismo político, precisamente, esos poderes políticos no pueden ser indiferentes a las presiones que puede ejercer el poder massmediático.

Publicidad y opinión pública

          ¿Qué es publicidad?

          “Forma de comunicación paga difundida por iniciativa de operadores económicos que tiende de modo intencional y sistemático a influenciar las actitudes y la elección de los individuos respecto al consumo de bienes y la utilización de servicios”.

          Es decir, no sólo un lubricante para la sociedad de consumo, sino, sobre todo, un condicionante cerebral de los individuos potencionalmente consumidores, pero que alcanza también a los no consumidores.

          Y ¿qué es la “opinión pública”?

         “La valoración realizada o expresada –un pronunciamiento sobre un posicionamiento- por determinada comunidad social, acerca de un evento, oportunidad, problema, reto o expectativa que llega a su conocimiento».

         No es imprescindible que aceptemos totalmente esta definición. Lo que importa es advertir que la publicidad actúa modelando la opinión pública. Tomemos un ejemplo: Un mensaje de ANCAP (que circula a diario en los omnibuses de CUTCSA) y dice: “Las ideas se comparten. La sociedad se transforma”. Vemos que se procuró trasmitir dos conceptos simples, tal vez evocando la noción de “progreso”. Pero el resultado fue nefasto. Las ideas fascistas, racistas, xenófobas (por ejemplo) no deberían ser compartidas, sino, por el contrario, combatidas. ¿Cuántas neuronas fueron y siguen siendo condicionadas por este mensaje?. Imposible imaginarlo, pero, con certeza, este mensaje sigue contribuyendo a mantener en un muy bajo nivel de intelección a muchísimos integrantes de la “opinión pública”...     

Conclusiones

      Apoyo la idea de legislar sobre la publicidad y el fomento de medios no lucrativos. Creo que habría que extenderla a la publicidad comercial privada, en contenidos, en volúmenes y en soportes.

     Pero no son sólo matices los que me separan de las tesis (que respeto) de Edison Lanza. Para ir “hacia una democracia de calidad” es preciso no sólo propiciar legislación sobre publicidad y medios, sino que, simultáneamente, hay que denunciar el sistema socio económico competitivo. Éste, no sólo mantiene una desigualdad injusta. Se perpetúa, además, por el manejo de la publicidad y de los medios. Al punto que logra
que no se aplique una ley vigente.


 Publicado en Semanario Brecha, 25 de sptiembre de 2015





[*] Docente y ex director de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la República. Socio fundador de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación

viernes, 17 de julio de 2015

GIRO A LA IZQUIERDA

Apoyé desde el 71 (con la fundación del Comité de Base de Legionarios) la creación del Frente Amplio, coalición que sigo aún votando y que apoyo con mi cuota y también (como ahora) con críticas. Creo que el problema no es Tabaré ni Mujica u otros dirigentes específicos. El problema es el Frente. Éste, ya no es “izquierda”, sino “centro izquierda”. Naturalmente que por responsabilidad principal de los dirigentes de la coalición. Hace mucho que se ha señalado que, al postergar y luego ignorar a los Comités de Base, la dirección del Frente se aisló y abandonó casi totalmente la orientación movilizadora y participativa. Luego, otro factor afectó también negativamente: los cargos “de confi anza” en el Estado, considerados necesarios para ejecutar el programa, en muchos casos recayeron en militantes con poca formación y a medida que la iban adquiriendo constituyeron una especie de “correa de transmisión” para el período de gobierno siguiente. Junto a las difi - cultades que la sociedad de competencia ofrece a los propósitos de la izquierda, todos esos factores incidieron en el proceso de derechización. 

POLÍTICA INTERNACIONAL 

Si tomamos la política internacional, cabe recordar que antaño, el Frente rechazaba el imperialismo norteamericano. Hoy, hemos recibido – por razones humanitarias – como refugiados, a un puñado de los centenares de torturados de Guantánamo, (base usurpada desde 1898) , sin siquiera una excusa del gobierno norteamericano por haber violado todas las normas del derecho internacional en materia de derechos humanos. Le dimos una mano a Obama para disimular el incumplimiento de su compromiso de devolver Guantánamo, haciéndonos cómplices, (por el silencio) al no denunciar las condiciones en que están los presos que quedan (sin jueces, sin abogados, bajo torturas, en una base militar usurpada). El imperialismo norteamericano tiene ahora tiene una dimensión universal, militar y política. Estados Unidos posee casi el 50 % del poderío militar de todo el planeta. Dispone de 11 portaaviones (Rusia, Gran Bretaña, Francia y China tienen 1 c/u) y similares superioridades bélicas en otros aspectos. Pero desde el surgimiento del Frente Amplio en 1971 apareció otro fenómeno, en el escenario internacional, menos visible: un imperialismo económico-fi nanciero, relativamente asociado al imperialismo norteamericano en términos geopolíticos, y más operativo en las bolsas y otros centros de conducción de la economía global. Este imperialismo se manifi esta en las monedas internacionales, en los créditos y en la conducción de las economías nacionales, dispuesta cada día más por consorcios multinacionales. Tanto el imperialismo norteamericano como el imperialismo económico-fi - nanciero comparten, desde los atentados del 11 de setiembre de 2001, un slogan muy útil en la lucha ideológica: el combate al terrorismo internacional. Mientras existía la URSS (hasta 1989) el slogan era el comunismo. Desde el 2001, el terrorismo (fi nanciado por gobiernos despóticos amigos de Estados Unidos), lo suplantó. Estos centros mundiales de poder procuran dirigir a todo el planeta, y ejercen presiones sobre todos los gobiernos y sobre la opinión pública. El gobierno uruguayo, conducido por el Frente Amplio, al comprobar la dimensión minúscula que tiene nuestro país en el concierto mundial, se adaptó como pudo a las indudables presiones recibidas, sin denunciarlas. Y éste es, precisamente, el problema. Una cosa es no poder hacer frente a presiones externas muy superiores, y otra cosa es no denunciarlas. Para lograr una elevación del nivel de conciencia política de un país, es preciso informar y capacitar a su población. 

POLÍTICA NACIONAL

Mencionaré un solo tema: se comienza a hablar de reforma constitucional y varios dirigentes del MPP avanzaron ideas sobre el concepto de propiedad. Según mi impresión, estos avances son más de sondeo respecto al clima de la coalición que verdaderas propuestas. Pero justamente aquí está el meollo de la posibilidad de un giro a la izquierda: desacralizando el concepto de propiedad privada. Y estableciendo, en lugar del derecho de propiedad, el derecho al uso de bienes y servicios, (limitado también por la ley) en benefi cio del interés general de la humanidad. Y en lugar del principio de compensación monetaria, (como dice el actual art.32 de la Constitución para el caso de expropiación) el de compensación solidaria, por motivo geográfi co, biológico, generacional, sexual y familiar en todos los casos en los que el actual sistema de competencia no pueda ser suplantado en forma inmediata por un sistema de emulación. Para reclamarse de ser izquierda hay que programar una sociedad más solidaria. 

Semanario "Voces" 9 de julio de 2015

jueves, 21 de mayo de 2015

Política y sindicalismo (a propósito de un 1º de Mayo muy singular)

         A los jóvenes hay que recordarles que Uruguay tiene una historia reciente peculiar. Es un país con una Central sindical única, y además, esto ocurre desde hace varias décadas. Esta Central se opuso (como tal) a la dictadura militar y luego renació de sus propias cenizas, primero con el PIT (porque no se podía, en las postrimerías de la dictadura, invocar el nombre anterior) y luego acuñó la sigla actual, PIT-CNT. Esto indica que esta unidad sindical pudo superar las tendencias ideológicas internas proclives a desvalorizar el peso de las instituciones democráticas. Para el PIT-CNT el Estado liberal democrático (con sus deformaciones derivadas de un sistema económico competitivo) tiene un valor.

         En la mayoría de los países, el movimiento sindical se unifica en Centrales diferentes, que responden a corrientes de pensamiento socio-político diversas, y alguna de ellas desprecia al Estado burgués.

         Por otro lado una Central sindical suele encontrarse con gobiernos de derecha, o de centro-derecha. El PIT-CNT, desde hace 10 años, se encontró con dos (ahora tres) gobiernos del Frente Amplio. Es cierto que el FA (que se autodenomina “de izquierda” o “la izquierda”) en la realidad ha gobernado como de centro-izquierda. Pero no puede dudarse que hay una afinidad notoria entre dirigentes del PIT-CNT y muchos dirigentes del FA. Y aparte de ello, hay que reconocer que los dos gobiernos anteriores del FA (y éste también, en alguna medida) han actuado dándole al PIT-CNT un reconocimiento institucional, no sólo en los casos previstos por la legislación (p.ej. los Consejos de salarios) sino en otros casos (p.ej. la ley que creó la Universidad Tecnológica).

          En otros países, la coincidencia circunstancial de gobiernos con una parte del movimiento sindical ha dado lugar a pérdida de independencia de esos movimientos, u otras formas más ostensibles de corrupción.

 Un 1º de mayo excepcional

           El nuevo gobierno del FA, en estos pocos meses, encontró al menos dos enfrentamientos públicos y muy notorios, por parte del PIT-CNT: 1) el anuncio que hizo sobre la creación de una Comisión de Verdad y Justicia; y 2) la decisión de seguir participando en el TISA, que, secretamente, habia iniciado el gobierno anterior del FA.

           Respecto a la Comisión de Verdad y Justicia, el PIT-CNT reclamó por haber sido ignorado. Sobre el TISA, además de denunciar los procedimientos secretos escandalosos, hizo un enfrentamiento sustantivo, de fondo, defendiendo no sólo un proyecto de desarrollo económico solidario y anticapitalista, sino la propia soberanía del país.
        Mientras esto ocurría, algunas autoridades del Frente Amplio y algunos sectores políticos que lo integran (después de formuladas las protestas del PIT-CNT), hicieron, también, reservas respecto a lo actuado frente al TISA (y la merma de solidaridad con Venezuela) pero no señalaron nada sobre la Comisión de Verdad y Justicia, que incluye, en el proyecto anunciado, representantes de sectores religiosos en un futuro órgano de un estado laico. No decir nada frente a esta Incongruencia mostró que el respaldo partidario es mucho más fuerte que el respaldo de la dirección sindical.  

           Ambos enfrentamientos anunciaban, pues, un 1º de mayo interesante.

Primera sorpresa

           La presencia de diversas autoridades del Estado en el estrado sindical (el Vicepresidente, algunos ministros, varios legisladores del gobierno) más la nota casi cordial del Presidente en ejercicio – aunque se seguía así la tradición – no dejó de ser relevante. Pero lo más destacado fue la trasmisión del mensaje del PIT-CNT en cadena. Dentro de la tradición comunicacional de este país, los medios privados (y de modo especial la TV), hacían (y siguen haciendo) la cobertura de este tipo de acontecimientos relevantes, con los criterios comerciales instituidos: lo pintoresco, lo anecdótico, las imágenes. Y lo menos posible de los contenidos ideológicos, de los conceptos fundamentales, de las ideas-fuerza. Y si éstas aparecen, que sea lo más fugaz posible, para procurar así que el público – ya adiestrado a lo superficial – no les preste mucha atención. Y la transmisión en cadena es una decisión privativa del Poder Ejecutivo.

            Por consiguiente, éste es un hecho político relevante. Con la nueva ley de medios
El Poder Ejecutivo puede disponer que hasta 8 acontecimientos relevantes por año sean divulgados en cadena. Y el Ejecutivo no podía ignorar que estarían esas críticas en el programa preparado por el PIT-CNT. Lo que significa un nuevo reconocimiento de protagonismo, en el escenario político, del movimiento sindical.

Segunda sorpresa.

            La presencia en el acto y sus posteriores declaraciones a la TV de algunos legisladores de los partidos opositores al gobierno del FA, demostró que el protagonismo massmediático que alcanzó el PIT-CNT cuenta para las carreras políticas de quienes necesitan pantalla. Y esto da la impresión de ser sólo el comienzo.

Una valoración provisional.

            La solidez de los planteos socio-económicos realizados por los dirigentes del PIT-CNT no puede ser analizada aquí. Dentro de mis limitadas competencias, los valoro como muy bien fundados y eso no me sorprende pues responden a trabajos prolongados del Instituto Cuesta-Duarte y no son improvisaciones ligeras, como las que hemos escuchado con demasiada frecuencia por casi todos los candidatos a la elección municipal de Montevideo, sin excluir a los dos candidatos del Frente Amplio que parecen disputarse el primer puesto.

            De esos planteos debe decirse, además, que responden a una concepción plenamente admitida hoy en los más altos niveles académicos: las ciencias sociales deben ser consideradas como una unidad. No son inteligibles ni operativas la ciencia política, la sociología, la economía, etc., aisladas las unas de las otras. Pretender separar la política o la economía del sindicalismo, es o ignorancia, o pensamiento de derecha. O ambas cosas.

Roque Faraone
Semanario "Voces"
7 de mayo de 2015